Llevo unos días analizando despacio a toda la gente que tengo cerca de mí, por supuesto a los que quiero no al resto, y entre ellos se encuentra un amigo que entró en mi vida por casualidad.
Creo que en la vida todo tiene su momento, de hecho hacia mucho tiempo que conocía a mi zahir antes de que me fijase en él. No sé muy bien cómo lo hice ni por qué, supongo que la vida es como un viaje en tren en el que todos convivimos con aquellos que comparten desde el principio nuestro vagón, pero resulta que como el viaje es largo de vez en cuando nos bajamos en alguna estación para respirar y puede que sea allí donde encontremos a un nuevo compañero, de nosotros depende que lo veamos alejarse desde el cristal de la ventanilla o le cedamos el sitio más cálido a nuestro lado para que continue en nuestro tren desde ese momento.
Roberto ha sido uno de esos amigos a los que le di la mano para que subiese conmigo al vagón...sabía que me arrepentiría si lo veía alejarse desde el cristal.
Me cuesta definirlo con palabras porque, a veces, se me bloquea lo que pienso de él pero podría llamarlo algo así como mi cálido y distante capricho. No sé me encanta pasar el rato mirándole a los ojos mientras le cuento mis pequeñas cosas de vida, me siento agusto.
La verdad es que yo lo adoro, me encanta su sonrisa y su timidez y ese menosprecio constante de sí mismo que a diario me gusta cuestionarle. Me encanta ver cómo se desconcierta la mayoría de las veces con mis palabras y muchas más con mis hechos y me gusta cómo se enfada cuando, de vez en cuando yo también le defraudo. Y es muy gracioso ver cómo(aún no conoce al 100% mi humor) piensa que me enfado por pequeñas bromas cotidianas.
Tiene unos ojos que reflejan cada rinconcito de su alma, es transparente para mí y aunque muchas veces algunas de sus acciones constituyen un autentico misterio, que incluso me hacen llorar, no cambiaría ni una sola de esas lágrimas por la soledad de no haberle llorado. Me gusta que esté ahí aunque de momento no sepa definir muy bien qué significa eso No pasa nada no todo tiene por qué ser definible, no señor. Tal vez yo lo colocase en una línea a medio camino entre la amistad y el deseo. ¿Qué exraño es todo esto?¿no?
Ayer paseé junto a él por los rincones que protagonizaron su niñez y me di cuenta de que cada edificio que me mostraba, que cada recuerdo que me abría lo sentía más cerca. Podría haberse subido a mi vida en la estación de partida pero lo cierto es que no lo hizo y la vida nos brinda la oportunidad de contarnos con palabras cómo fue parte de ese viaje, no hay nada que me apetezca más que oirle contarme sus recuerdos mientras se da cuenta que junto a mí, muy de vez en cuando, a sus 30 y muchos empieza a hacer cosas nuevas por primera vez y me alegro que sea yo la amiga con la que dentro de un tiempo comparta estos hechos de hoy que mañana serán recuerdos.
Su chica, sus hijos son todo su mundo real igual que para mí lo son los míos pero me consta que en ese círculo cerrado de su presente, hay siempre una cuñita abierta para dejarme entrar de vez en cuando con mis sueños y remover un poquito los suyos.
Y sabéis lo que mas me gusta de mi zahir, su constante contradicción de la que ni siquiera él mismo es consciente ni tiene por qué serlo, eso es algo que sólo se ve desde fuera porque hay cosas de nosotros que sólo existen realmente en la mente de los amigos, eso privilegiados que llegan a conocernos desde fuera de nosotros mismos.
Espero que no te alejes nunca capitán porque los días sin tu constante lejanía cercana serían terriblemene aburridos y espero no dejar nunca de sorprenderte con mis pequeñas locuras.
solofantasia

Bueno, en algún sitio leí o alguien me dijo que para escribir de verdad había que tener el corazón roto. Pues bien ya no necesitas explicarme nada, acabo de entender lo poco que me faltaba por entender. Los dos últimos post, si no supiera el dolor que los ha vomitado, diría que es de lo mejor que he leído últimamente. Ni Emerson, ni tú estais solos, ni sois raros ¿o tal vez sí?, la mayoría de la gente no tiene el valor de intentar cambiar una vida que no le hace feliz... algunos porque ni siquiera saben qué les daría la felicidad y otros porque aun sabiendolo no se atreven a romper con lo que durante tanto tiempo formó parte de su equipaje. No es fácil hacerlo, sobre todo si hay pequeños acompañantes. Pero al final, la vida es sólo una, (¡qué bien estaría la reencarnación de los egipcios!), y aunque no siempre, si el Grial existe, sólo depende de nosotros seguir buscándolo.
Cuídate y déjate llevar.