Todo evoluciona¡ claro que sí!. Una de esas evoluciones la está sufriendo mi chico. Menudas risas nos pegamos los que lo conocemos desde hace tiempo...Mira que él lo intenta, claro... el pobre tanto aguantar las pijadas de su chica ya está hasta los "nacasones" de quedarse atrás.
Así que el otro día hablando con mi amiga le dijo que quería ser metrosexual y ella le contestó, ¿pero tú eres consciente de que tendrás que renunciar al vaso de café de Duralex doble con mollete antequerano untado de rica zurrapa?Menuda cara se le quedó¿renunciar a eso? no sé si podría... vale que admita un toque de sofisticada homosexualidad pero renunciar al café doble en vaso de cristal! ¿es que estamos todos locos o qué?Sentados en la misma mesa de una tasca de carretera en esa que esperas que la tostá sea maravillosa y en la que de repente el camarero de turno( ese sí tradicional) se te presenta con una manteca en tarrito a modo de mermelada Hero que te jode la marrana y te marca para toda la mañana, volvimosa la profunda reflexión de la metrosexualidad.
¿ves Carlos? - le dice mi amiga. Tendrás que empezar a tomarte el café en taza con plato... y ,de repente mi chico, suelta una reflexión extraordinaria sobre las ventajas e inconvenientes de las tazas de los bares. Llega a la conclusión siguiente:
1. Las asas de esas tazas ( en su mayoría) son demasiado pequeñas para que quepa del dedo.
2. En el caso improbable de que quepa siempre se inclinarán a un lado con el consiguiente derramamiento de leche.
3. Son demasiado pequeñas (para su contenido)lo que para él equivale a una mariconada.
Mi amiga se queda mirándolo perpleja y le dice , pero so bruto¿no te das cuenta de que estas tazas hay que cogerlas con el plato?
Silencio absoluto, bueno quizás no sea buena idea lo de la metrosexualidad o quizás hayamos pasado la edad de esas evoluciones.

Renunciar para evolucionar se puede renunciar a muchas cosas pero al mollete antequerano tomado en un recreativo donde el As y El marca compiten por ver cúal de los dos resulta el más sobado mientras El País permanece impoluto hasta que mi metrosexual despistado , con su título de Medicina a cuestas se abre paso hacia la barra plagada de fornidos camioneros, fontaneros y electricistas...¿eso? eso , ¡por dios! es irrenunciable.
Así que habrá que dejar ese estado evolutivo para los veinteañeros que no han probado aún el viciofantástico de los dedos bañados en matequilla Zas mientras se pasa de la página de política internacional rápidamente a la sección deportiva para ver si la mierda de tu equipo local remonta brevemente y aumentar ( muyíntimamente) eloculto ego escondido futbolístico que todo aspirante a moderno tiene en lo más profundo de su ser...