Hace días que me dedico a reflexionar. No puedo dejar de pensar lo que hace poco me contó una de mis alumnas.Lo pasé mal y no sólo por ella sino también porque se despertaron por un día muchos fantasmas de la infancia( que permanecen siempre acabados y enterrados). Sólo podía hacerle entender una cosa: que las vidas perfectas no existen, que todos tenemos nuestro demonios escondidos y que detrás de cada sonrisa se esconde un mundo por descubrir. Algunas veces, lo que descubrimos son paraisos, otras, auténticos infiernos. ¡ Vaya, ya salió la manida paradoja cielo/infierno)
Yo acabo de salir de un pequeño infierno(no demasiado duro en comparación con otros), y he salido viva y renovada, mucho más fuerte...más segura, algo más fría. He crecido, sin duda, y he comprendido que jamás dejamos de aprender y de asumir nuevas verdades, nuevos "yo". Tras esa dura batalla conmigo misma he salido emocionalmente agotada pero, de nuevo, llena de mí misma, de renovada energía y esperanza.
He mirado a mi alrededor y he visto lo que ha quedado tras el devastador paso de mis refelexiones por la conciencia profunda y superflua de las cosas, de mis cosas, de mi vida. Han caído murallas que creía inquebrantables, inmóviles y con sus piedras, sus ruinas... he construido los muros que ahora me cercan. Muros permeables por los que pasa el sol, la vida, el viento del mar, el olor a sal, la risa de mis hijas, los pálpitos, la razón, las palabras sinceras de los amigos cercanos.
Todas las llegadas tienen paradas previas en sus caminos. En algunas de ellas es posible que hayamos dejados asignaturas pendientes, seguro que sí. Yo sé que he dejado alguna que no quiero resolverlas
Algunos de esos asuntos tienen que ver con el amor, otros con la amistad, otros con la familia.
En este viaje algunos me han decepcionado, otros se han crecido junto a mí, los de siempre: jamás me fallaron.Todo ha sido una catarsis aunque no la definitiva, en contra de lo que siempre nos han enseñado, quizás la única catarsis definitiva sería la muerte, así que yo no la deseo,jeje.
Campanilla creyó un día que iba a acabar convertida en Garfio pues el dolor suele sacar lo peor de cada uno(otro de mis personajes favoritos no la ñoña de Wendy) pero por suerte no estaba en su naturaleza la decepción, la maldad, la vulgaridad...así que decidió mirar hacia adelante y cruzar cada mañana el puente que los rayos de sol nos tienden a diario con la seguridad absoluta de que, al anochecer, siempre encontramos el crisol que mejor se amolda a nuestros deseos.