La noche de san Juan es para mí la mas mágica del año. Este año tenía un sentido especial porque estaba deseando tener una buena excusa para completar mi catarsis. Y vaya si la completé.
Mis amigos y yo hicimos cada uno nuestro propio muñequillo, no creais, con su ropa y todo y alguno hasta con collar de moda, jeje.
Cenamos mientras entre risas veíamos nuestro malos rollos cogidos de la mano y esperando pacientemente su hora final. Así que descargué toda mi mala leche en ese muñecajo y luego escribí mis deseos, nada ostentosos, en otro papel para que no se contaminaran en el mágico fuego.
Todo listo y en la playa sólo faltaba buscar la hoguera perfecta y tirar a esos pringaos. Lo mejor de la noche era la cara de los adolescentes que escuchaban al ingeniero de letras gritando ¡Quemaos, malditos, así aprenderéis a no dañarnos! ¡quemaos! Así que nuestro cuatro pequeños cargados de toda la enrgía negativa que teníamos se fueron a la mierda entre las ascuas, lugar en el que por cierto siempre debieron estar.
Punto de partida se convirtió para mí esa noche el momento en que quemamos esos meñecajos en los que cada cual había descargado sus problemas. mientras nuestros deseos ardían junto a la maldad...Y me juré a mí misma allí delante una serie de cosas que no pienso olvidar.
Luego al agua que no se puede subestimar el poder de la magia de la luz de la luna sobre del mar un 23 de Junio. Y mientras volvíamos a casa el olor de las moragas y la sensación de haber mojado mucho más que el cuerpo, es decir, como si aquel agua hubiese empapado también el alma miré a mi chico y además de desearle como hacia tiempo que no lo hacía encontré en sus ojos justo la mirada que llevaba meses buscando.¿será capaz de mantenerla?
Campanilla