Vaya! tres días de escapada a Barcelona y como nueva. Me he quedado realmente impresionada con esa ciudad . Tenía muchas papeletas para que me gustase: gran ciudad, arquitectura modernista y el mar...pero al visitarla he experimentado miles de sensaciones y es que Barcelona es una ciudad de mar( no hay mejor piropo que pueda yo usar) y una ciudad muy, muy sensual etimologicamente hablando. Es la ciudad ideal para abrir nuestros sentidos y devorar por los ojos, por la nariz por el tacto. ¿Qué voy a decir de su maravillosa arquitectura modernista que ya no se sepa? ¡Dios mío! Gaudi era un valiente...no puedo decir que la Sagrada Familia me guste tanto como la Catedral de Santa María del Mar pero sí puedo decir que es una obra grandiosa y valiente.
El mercado de la Boquería es el color pintado en la realidad: decenas de frutas exóticas maravillosamente colocadas, chocolates, dulces, pescados, carnes, chacinas...y todo lo que queráis encontrar. Pero una de mis debilidades fue el barrio del Born que para colmo termina en una amplia avenida que te lleva al mar. Es un entramado de calles estrechas con pequeñas tiendas en las que puedes encontrar casi de todo o seguramente de todo con un poco de paciencia. Poder pasear en bici por toda la ciudad es un auténtico lujazo. No sé es tremendamente moderna y cosmopolita y está llena de vida, rebosa la vida por cada una de sus esquinas. ¡Increíble! yo soy una auténtica enamorada de madrid y me escapo allí un para de veces al año pero mucho me temo que tendré que dejar un huequecito en mi agenda para escapar también a Barcelona de vez en cuando...
Además la cena con Jordi y Lola fue muy, muy agradable, de modo que supongo que se ha tendido un puente inevitable para siempre entre dos costas distantes pero muy parecidas como son Málaga y Barcelona.
No sé es la sensación de que Barcelona está un poco más ceca de Europa que el resto de las ciudades españolas, esto no es un halago ni una crítica es un hecho que cualquiera que se escape a esta ciudad unos días puede ver.