Cuando sales de una bajada de las alertas de los sentidos que ha durado un buen periodo de tiempo, sales renovada, con las ideas claras pero con una extraña sensación de aturdimiento. Uno se encuentra bien, muy bien pero es igual que cuando el aire te zarandea y te deja desarmada ante el camino que uno empieza de nuevo. Eso es justo lo que siento: delante de mí un camino cargado de toda gama de colores y, al principio de él, yo con el pelo revuelto y la ropa descolocada pero firme y tranquila.
Un error sí he cometido desde que decidí afrontar las cosas de cara y es pensar que los fantasmas del pasado carecerán para siempre de la capacidad de herirnos, en absoluto...los fantasmas siempre hieren por más escondidos que en muchas ocasiones los tengamos. Quizás ahora ya sólo hieran un segundo del que uno se recompone con facilidad pero ese segundo es una eternidad completa cuando deseas correr en dirección opuesta a él.
Dentro del viaje de búsqueda de mí misma que empredí hace tiempo pensaba que una parada imprescindible era aquella en la que debía entretenerme más tiempo: pensaba que debía cambiar mi parte emotiva y trabajar duramente la racionalidad ( buena joya esa). Para mí lo más encomiable de una persona es su capacidad de continuar el camino desprendiéndose de todo lo que no les interesa y guardándolo en cajones de donde nunca saldrá. Pero...quizás no deba cambiar, ya no lo tengo demasiado claro, durante un tiempo me importó bastante que los demás pensasen que era rara y débil ¿para qué negarlo? me importó muchísimo pero después me pareció que era mejor ser especial ( aunque sólo fuese en ese sentido) que aceptadamente razonable.
El otro día cenando con Jordi en Barcelona encontré otro de esos aliados que me demostaron que el arte de reflexionar a diario sobre muchas cosas y hacer girar las ideas en la cabeza como un torbellino es tan válido como el gastado "Carpe diem". Mi problema es que nunca entendí el no pensar en el ayer ni en el mañana, nunca supe llevarlo a la práctica de manera tan extrema como lo hacen muchos de los que me rodean. He escuchado consejos demasiado tiempo que han estado a punto de alejarme de quién soy. Eso sí que sería triste.
Que yo admire en silencio a esas personas que tienen su puntito frío y calculador y lo ocultan con maravillosas sonrisas no quiere decir que yo desee ser así. Ya no...Soy lo que soy y bueno ahí está para cogerlo o dejarlo como valor perdido o adquirido.

Tu post me ha recordado este poema de Carlos Bousoño,
"El precio de la verdad"
En el desván antiguo de raída memoria,
detrás de la cuchara de palo con carcoma,
tras el vestuario viejo ha de encontrarse, o junto al muro
desconchado, en el polvo
de siglos. Ha de encontrarse acaso más allá del pálido gesto de una mano
vieja de algún mendigo, o en la ruina del alma
cuando ha cesado todo.
Yo me pregunto si es preciso el camino
polvoriento de la duda tenaz, el desaliento súbito
en la llanura estéril, bajo el sol de justicia,
la ruina de toda esperanza, el raído harapo del
miedo la desazón invencible a mitad del sendero que conduce al torreón
derruido.
Yo me pregunto si es preciso dejar el camino real
y tomar a la izquierda por el atajo y la trocha,
como si nada hubiera quedado atrás en la casa desierta.
Me pregunto si es preciso ir sin vacilación al horror de la noche,
penetrar el abismo, la boca del lobo,
caminar hacia atrás, de espaldas hacia la negación
o invertir la verdad, en el desolado camino.
O si más bien es preciso el sollozo de polvo en la confusión del verano
terrible, o en el trastornado amanecer del alcohol con trompetas de sueño
saberse de pronto absolutamente desiertos, o mejor,
es quizá necesario haberse perdido en el sucio trato del amor,
haber contratado en la sombra un ensueño,
comprado por precio una reminiscencia de luz, un encanto
de amanecer tras la colina, hacia el río.
Admito la posibilidad de que sea absolutamente preciso
haber descendido, al menos alguna vez, hasta el fondo del edificio oscuro,
haber bajado a tientas el peligro de la desvencijada escalera, que amenaza a
ceder a cada paso nuestro,
y haber penetrado al fin con valentía en la indignidad, en el sótano oscuro.
Haber visitado el lugar de la sombra,
el territorio de la ceniza, donde toda vileza reposa
junto a la telaraña paciente. Haberse avecinado en el polvo,
haberlo masticado con tenacidad en largas horas de sed
o de sueño. Haber respondido con valor o temeridad al silencio
o la pregunta postrera y haberse allí percatado y rehecho.
Es necesario haberse entendido con la malhechora verdad
que nos asalta en plena noche y nos devela de pronto y nos roba
hasta el último céntimo. Haber mendigado después largos días
por los barrios más bajos de uno mismo, sin esperanza de recuperar lo perdido,
y al fin, desposeídos, haber continuado el camino sincero y entrado en la noche absoluta con valor todavía.
Te deseo suerte en ese angosto camino....
Besos!
No conocía este poema pero sí resume exactamente cómo me siento si a eso le añadimos un toque dulce de optimismo. Bueno después de leer esto no me queda otra que pedirte el matrimonio (¿ es legal en este país la bigamia?).
Gracias por esos versos Theo
Jajajaja! no sé si es legal, pero recordaré siempre que fuiste la primera en pedírmelo! Creo que descorcharé un sauternes dulce, bastante amargo salió el precio de la verdad ya!
(frío, el sauternes, por supuesto, acompañado de foie con mermelada de violetas)
Besos, bella dama!
¿foie con mermeladas de violetas? siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiipero ya.
Gracias osado caballero!
Hola!! me siento muy honrada por que me hayas agregado, y más aún cuando he podido conocerte un poco con tus escritos.
Yo he pasado muchos años buscándome, perdiéndome y lamentandome de mis búsqueda, de lo que encuentro y de lo que pierdo. ¿he perdido el tiempo? no quiero pensar eso, seguramente me conozco a mi misma mucho mejor que otras personas.
Y cuando conseguí deshacerme de lo malo, soltar lastres que me hundían, he salido a flote y he conseguido ver el sol, quererme más a mi misma y sentirme querida. Hace menos de 15 dias que casi lo pierdo todo, pero no he querido dramatizar al reves, pienso vivir la vida más intensamente por si acaso mañana no estamos aqui, (eso no está reñido con pensar en el futuro y en el pasado).
Saludos.
Hay viajes que duran toda una vida y no siempre estamos en disposición de hacerlos.
Siempre has sido especial..... porque eres mejor que muchas personas que conozco.
Te tengo un poco abandonadilla, pero voy controlando y veo que estás en buenas manos, hay muy buena gente por aquí.
Ahora voy a tomar cafesse con una amiga luego volveré...
(yo soy de las que siempre vuelven.... no lo olvides.....¡siempre!).
Muchos besiños.