Hace tiempo que vengo reflexionando acerca del arte y los gustos. Parto en esta reflexión de mi propio planteamiento vital pues para mí la vida es un cúmulo de emociones y vivencias aprehendidas por los cinco sentidos. Podemos estar tristes, alegres, deprimidos o eufóricos pero si mantenemos nuestros sentidos alertas estamos vivos.
Me gusta rodearme de cosas bonitas, me gusta que los objetos cotidianos que utilizo sean originales, diferentes...no por ser un poco pija como algunos piensan sino porque me nutro de los sentidos y me gusta que mis cosas me desplacen a diario a un mundo diferente pues , en muchas ocasiones, el día a día es algo tedioso.
Partiendo de este planteamiento debo decir que para mí el gusto y la estetica están intimamente ligados a las sensaciones...Reconozco que tengo dos grandes pasiones: la literatura y la pintura y dentro de ellas me temo que no me muevo muy al margen del canon establecido. Me dedico , por mi profesión, al análisis de las obras literarias y , sin embargo, cuando llego a casa y me siento entre mis montañas de libros y escojo uno para leer en mis ratos de ocio soy un animal de instinto. Quiero decir con ello que para mí no existe la premisa establecida de los buenos o malos libros simplemente leo y mis sentidos se despiertan y disfrutan o no. Hacía tiempo que estos sentidos no palpitaban mientras tenía un libro en las manos pero este verano,una buena amiga me ha descubierto a un autor maravilloso Pablo Aranda. No puedo decir más de él que ojalá tengáis la suerte de tener un libro suyo entre las manos y sabréis lo que es la buena literatura. Mientras leía este verano LA OTRA CIUDAD mis sentidos estaban entumecidos porque eran incapaces de alejarse de la historia, dela belleza de sus palabras, del gusto exquisito por las formas y la sintaxis perfecta...y auque lo respalda una importante editorial y tiene varios libros publicados nunca lo encontraréis en los Top Ten del Carrefour (lástima por lo que se pierde el mundo) .Por eso me parece que el canon estético, los puristas , los que cifran la calidad literaria en un número de ventas o en un número de "no" ventas deben carecer por siempre de mi respeto personal.
El arte es la palpitación que un cuadro de Pissarro puede producirle a alguien de la China o del Congo, una sensación, una intuición que no podríamos explicar de una manera racional la mayoría de las veces...No soy especialista en pintura y sin embargo soy capaz de extasiarme ante un cuadro de Fray Algelico, de Velázquez o de Picasso...¿quién puede discutir eso? ¿quién puede cuestionar la sensación que nos produce la fábrica de sueños de otro ser humano? ...

" Eso es: nosotros llevamos la ciudad, nosotros somos la ciudad. Yo soy un puerto al que llegar o un laberinto de calles oscuras de las que intentar salir. Una taberna con mesas al otro lado de los palos de las barcas de colores donde tomar un vino o sentir la brisa, o la entrada de un garaje gris en el que un charco de fango es iluminado por los faros del auto que no para de hacer sonar su claxon" Pablo Aranda. La otra ciudad