Hace más de quince años que mi mejor amigo decidió alejarse de mí y del resto del grupo por motivos emocionales. Yo me he acordado muchísimo de él a lo largo de la vida porque alguien así no lo encuentras con facilidad: de hecho no he vuelto a encontrarme a nadie.
Teníamos 20 años y ambos pensábamos que íbamos a comernos el mundo, cada uno a su manera. Él, a pesar de ser una persona inteligente y brillante, había decidido dejar de estudiar y yo empezaba un viaje de cinco años por la universidad( bueno en realidad había empezado dos años antes). Nuestra amistad entonces era perfecta, JAMÁS he vuelto a encontrarme a nadie que tuviese esa química y esa sincronía conmigo. Recuerdo decenas de noches frente al mar o en el capó del coche apoyados y mirando las estrellas e imaginando qué sería de nuestras vidas...Teníamos todo el tiempo del mundo a nuestros pies y yo me sentía entonces feliz y segura, en buena parte debido a él. Yo lo admiraba y pensaba ,siempre que hablábamos, en lo inteligente que era, en lo brillante, en lo mucho que me llenaba conversar con él...En fin, mi otra mitad, mi amigo del alma, unos ojos en los que reflejarme y en los que refugiarme siempre que huía de mi desastrosa historia de amor ( la de entonces). Pero claro yo con 20 años era una tonta creída , un pequeño bomboncito que iba de intelectual y que no tenía habilidades sociales ningunas...sólo aquellas que me prmitían estudiar con éxito y ser siempre una niña mimada. Lo fui en el instituto y más tarde en la facultad cuando más de una vez algunos profesores leían mis exámenes en voz alta como ejemplo de buen hacer ( nunca les perdonaré la vergüenza que me hicieron pasar y esto lo digo en serio).
Mi gran amigo se fue a la mili y entonces creo que todos cambiamos un poco. Yo le escrbía a diario y él me respondía igual ,así estábamos siempre cerca...yo le mandaba arena de nuestra playa y él me abría su alma y todo lo que le suponía hacer la mili en un cuerpo de élite especial...fueron días duros. Un día volvió pensando que nuestra amistad era amor y yo...no pude corresponderle pues entonces yo salía con otra persona de la que estaba enamorada pero que jamás me dio nada parecido a lo que me daba mi amigo con su amistad y sus palabras.
No supo cómo salir de esa situación sin dañarse ni yo tampoco así que me dijo que dejaba para siempre de verme a mí y a todos nuestros amigos en común, a todo el que mantuviese conmigo la más mínima relación y así lo hizo porque nunca fue de farol. Yo entonces fui una auténtica gilipollas y lo dejé escapar.
Él no sabe que lo lloré mucho, que le eché de menos durante meses, quizás años, que no volví a encontrar a esa persona con la que compartir sin miedo mis sueños, mis miedos , mis deseos...esos que no contamos jamás a nuestras parejas , a nuestras familias porque nosasusta que puedan llegar a cumplirse...
Hace quince años que no le veo, cumplió su palabra... pero hace poco la vida me ofreció la oportunidad de volver a verlo, de hecho en unos días quedaremos para tomar algo y con losamigos volver a sonreír juntos. Ya no soy la misma y me da miedo que eso le decpecione, ya no me brillan los ojos llenos de sueños como entonces ( de hecho no me brillan nada)y la vida me ha hecho sonreir menos...la pasión sigue dentro y la valentía también pero...no soy la misma. Tal vez él tampoco: se casó, tuvo dos hijos, viajó a Yugoslavia a ayudar a los demás ( ¡ese es mi chico!)volvió...Yo me casé, tuve dos hijas, vi como mi hermana se iba de esta vida por la puerta de atrás...y me dediqué a escribir pensando que un día quizás encontrase mis libros en una estanteríay recordase a su amiga.
Siento mariposas en el corazón, en el estómago...y la certidumbre de que encontraré de nuevo esa mano amiga. Es posible que ya no comentemos el manifiesto comunista, ni que pensemos que Bakunines un héroe , ni el Cheviveya( probablemente)en nuestros corazones pero seguro que sigue escapandose al mar cuando está aturdido como yo sigo haciendo y que de vez en cuando se asoma al balcón buscando las estrellas que un día fueron los testigos mudos de muchas sonrisas y muchos sueños.
Querido amigo, como siempre, vuelves a mi vida en el mejor momento, yquizás reúna valor además para contarte lo mucho que te eché de menos.