Me gustaría poder enfadarme con algunas personas pero es imposible, no llevo el gen de la resignación en el ADN y para mí estructura emocional enfadarse equivale de alguna manera a rendirse. Hoy me he enfrentado a dos reacciones opuestas en dos personas a las que quiero mucho aunque, tal vez sea irremediablemente un cariño con punto y seguido dentro de unos meses.

La vida es complicada a rachas para todos y en esos momentos uno desearía que las personas que nos importan reaccionaran de manera parecida a como nosotros lo haríamos pero me pregunto ¿no es eso un acto de absurdo egoísmo?

¿Por qué nos apegamos a unos más que a otros? No lo sé, no tengo la explicación en mis manos…aunque pueda intuirla. Llevo dos días sintiendo algo que jamás había sentido antes: la soledad. Siempre he sido rica en amigos pero hay momentos en los que uno no desea más que dejarse llevar y restaurar su disco duro de la mejor manera posible. En ciertos momentos entre ayer y hoy y supongo que también mañana me hubiese gustado ver una reacción especial en las dos o tres personas que saben lo que está pasando pero cada uno reaccionó de manera distinta.

Mi dulce Efrén se cruza sólo de vez en cuando últimamente por mi vida pero tiene sus motivos y yo sonrío al ver que tal vez y en contra de sus deseos y de sus férreos principios por primera vez en sus 30 años deba decirme : “Esther, estoy enamorado…” en lugar de sus acostumbrados “me aterra hacerle daño”. Hoy ha sido mi ángel de la guarda, para mí esa figura es esa persona que se cruza en tu camino un día que no estás bien y te dice justo lo que necesitas oír y aunque no consiga terminar con los problemas te hace sentir menos sola. Hoy, como digo, nos hemos encontrado y hemos hablado un rato largo de repente justo cuando estaba a punto de derrumbarme me ha cogido la mano y a empezado a acariciármela y ese simple gesto de cercanía, que alguien te abrace o te acaricie en determinado momento se convierte en un pequeño mundo y te hace sonreír mucho más cuando esta persona en particular no es nada dada en absoluto a las muestras físicas afectivas de cariño. Me ha descuadrado y le he dado un enorme abrazo y entonces después de que pasase eso me he dado cuenta de que sólo necesitaba una caricia para que el día fuera menos desolador ¡Qué simple es la vida, a veces y cuanto la complicamos!

Mi dulce R. es otra cosa, es casi tan complicado como yo y sus reacciones nunca son las que espero pero tampoco me preocupa. Tal vez, sólo hubiese necesitado una caricia para entender sus ausencias pero me temo que esto entre nosotros es ahora muy complicado y eso sí que no sé muy bien por qué. A veces, le miro de lejos y al no entenderle bien intento evitarlo pero sé que lo pasa mal si lo hago y me esfuerzo por acercarme…y no es que no quiera estar con él en todo momento (como dice La quinta estación) es que no sé qué hacer para no dañarlo con mi forma de ser. Tal vez deba hacer como Efrén, evitar entregarle a alguien mi corazón para no decepcionarlo, tal vez deba dejarlo irse hasta que logre entenderlo…No se trata de él, se trata de mí: ese es el problema. Esta tarde después de trabajar un buen rato me planteo qué le mantiene a mi lado. Es posible que note lo mucho que lo quiero por debajo de mis espinas pero no sé si le compensa, no lo sé. Sólo sé que quiero que sea feliz y aunque observe desde lejos sus errores ¿ quién dice que no son muchísimo peores los míos? No soy una buena compañía en estos momentos y aunque le necesite mucho más que otras veces es posible que no sepa superar esto si encima él tiene que pagar parte de mi desengaño. Sé que ya no está solo (nunca lo estuvo aunque lo pensase), sé que mis palabras puede encontrarlas en casa y también las cosas que siempre nos han hecho reír, también la dulzura que él cree que tengo está más cerca de lo que él se cree y sé que mi perspectiva ya no consigue verla y se culpa y sé que ahora no está cerca porque por mi culpa ha confundido lo que yo necesitaba. Tengo la “terrible “capacidad de desconcertar a todo el que se acerca y no puedo permitirme el lujo de seguir dañando algunas de las personas que quiero.

No voy a escamotear en halagos a este dulce granadino que se pierde entre mis neuras, le quiero y lo sabe y es posible que encajemos un día las piezas del puzle pero he cometido muchos errores con él y no suelo esconderme cuando me equivoco. Espero que algún día consigamos hablar exactamente el mismo idioma pero mucho me temo que lo estoy perdiendo por el camino si no está ya perdido. Recuerdo cada segundo que hemos pasado juntos, cada conversación y casi cada gesto por eso hoy me viene a la memoria algo que pasó un día. Estábamos juntos cuando C. lo llamó por teléfono, después de colgar dijo “esta me deja”, entonces no entendí bien lo que quería decir porque yo estaba a su lado , no estaba solo pero hoy que a pesar de no haber llamada por medio yo siento esa misma sensación “este me deja por un millón de motivos en el camino” no dudo habérmelo merecido y me avergüenzo.

Pero querido amigo hoy digo esto por segunda vez aunque no sea a ti: te he echado de menos sólo para decirte que estaba asustada

Siento no poder hablar contigo así cuando estamos cerca pero la falta de tiempo siempre bloquea mis palabras (tú mismo has podido sentir hoy a la salida lo mucho que frustra no poder completarle a alguien lo que uno siente) y siento mucho más aún mi cobardía.

A través de este post te digo que mires hacia adelante pq la puerta está abierta, úsala si la necesitas. Te quiero demasiado para presionarte. Es tú vida y sólo tuya mi dulce capitán.La única persona que tiene derecho a decir quién la completa eres tú mismo.

Campanilla