Bueno después de acabar este terrible año de esfuerzos y sacrificios mejor de lo que esperaba ,la verdad, y con mis amigas y yo con las oposiciones aprobadas, todo ha ido siendo de sabor agridulce. Quiero decir que la alegría absoluta del aprobado y la estabildad completa para mi familia y para mí no me la quita nadie pero que han pasado otras cosas que han estado a punto de ensombrecerme el verano.

Mi madre, que debo admitir nunca nos quiso, o si lo hizo alguna vez fue de una manera tan especial que nunca nos dimos cuenta tenía que montarme el numerito porque a ella no le va eso de tener personas felices a su alrededor...De hecho creo que hay dos tipos de personas negativas en el mundo, aquellas que sólo desean autodestruirse y aquellas otras que en su autrodestrucción buscan formar un tornado para arrastrar todo lo que hay detrás y bueno mi madre es una de ellas. Pasó algo que me tuvo dos días en mi habitación llorando y a oscuras sin querer saber nada de mi chico ni de las niñas pero al segundo día de encierro vi la luz , quiero decir que desperté de un letargo de 37 años sufrindo su maltrato sicológoco y plantándome en un serio y profundo ya no más. Esta vez no va a joderme esto también

Así que mis amigos me convencieron de hacer un viajecillo que llevaba tiempo planeado para celebrar los seis nuestras oposiciones porque los chicos también han tenido un duro año de amos de casa y de aguantar nuestro insoportable humor de opositoras,jejeje. Y gracias a que mi hermana , a la que adoro( un besote desde aquí) y a mi suegra que se quedaron con las niñas pues allí que nos vamos en clase preferente en AVE a Madrid a un hotel de maravilla y a todo lujo pero pato patito...
Nos plantamos allí a medio día con hambre canino...pero primero soltamos maletas y a buscar un buen sitio, hacia la plaza Mayor mis amigos deciden rodear por el barrio de Lavapies y bueno a mitad de camino mis fantásticas sandalias extraplanas ¡ chaf! pisan algo viscoso que llega hasta mis dedos ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh! No me lo puedo creer...es una cucaracha del tamaño de un ratón cuyo cadáver se extiende entre mis dedos y la suela de mi sandalia...Empiezo a hiperventilar ante la mirada jocosa de mis amigos y de mi chico que en ese momento no me caen nada bien...Joder me limpio como puedo, bueno ese trabajo se lo dejo al médico, que yo soy incapaz de ver difuntos y seguimos paseando cuando de repente me doy cuenta de que allí, en Lavapies, las únicas chicas que hay en la calle somos mis amigas y yo. Miro a ver donde están estos... ni rastro y supongo que se han parado a mirar algo y yo con mi minifalda tamaño cinturón me paseo por entre los grupos de simpáticos inmigrantes que profieren varios "piropos" que mi otitis permite que ignore.

Salimos de allí y en Tirso de Molina vemos una fantástica terrracita llena de mesas plagadas de gente y de cervezas heladas y aunque yo no bebo alcohol en esos moementos me tiro de cabeza a la amarillenta bebida pero justo antes de sentarme, ¡zas! mi pie se hunde en algo que me parece a priori agua ¡pobres sandalias! miro al suelo y veo una fiambrerita que un perro del tamaño de una rata esta disfrutando con agua...no es grave pero de repente escucho a su dueña decir:

¡Oh, criaturita que te ha hecho ese mosntruo que estás hasta temblando! ¿monstruo yo? me vuelvo para decirle algo al tío de voz aguda cuando de repente me encuentro con una chica alta, delgadísima con un vestido camisero fantástico y un maravilloso corte Bob...

¿pero? si yo escuché...¡vaya, pero si tiene nuez...es un tío! Así que ante el asombro sólo esbozo un brevísimo disculpe.

Nigún incidente más. Sólo las risas y carcajadas con mis amigos y a cada una de ellas noto que la tensión de este año que todos hemos acumulado va desapareciendo y que lo importante es estar allí, juntos , siendo como somos y apoyándonos de la manera que lo hemos hecho miemtras te das cuenta de que si has llegado al final es en cierta manera porque ellos estaban en el camino.