Cada vez que necesito huir un rato me escapo frente al mar. Suelo llevarme una toalla y un libro y descansar sentada cerca de la orilla. Unas veces me concentro en el sonido de las olas y respiro profundamente la brisa salada y otras ,me dedico a mirar fijamente con mis vulgares ojos negros el manto azul que tengo delante. Me crié en una ciudad de mar y he vivido en el paseo marítimo siempre, sin embargo, cada vez que mi vista se fija en él ( varias veces al día mientras viví allí) me invade una sensación de magia que no puedo explicar. Todos los momentos felices, tristes, dulces y amargos de este biografía que los humanos forjamos a diario, de mi biografía... han sido recordados frente al olor a sal y a arena.
Mis grandes amores, mis dudas, mis sueños, parte de mis decepciones. No amé de verdad a nadie con quien no compartiese unas horas calada hasta los huesos del agua y la arena del Mediterráneo. A los 37 años todos tenemos un corazón lleno de experiencias; las que fueron buenas cambian el color de nuestro pasado ; las malas, van dejando pequeños jirones que desgarran hasta la carne. Delante del mar han cauterizado con sal y yodo algunas cicatrices que quedarán selladas para siempre, otras ,a pesar de haber cerrado ya, fueron tan grandes que supurarán de vez en cuando toda la vida; las menos, quedarán siempre abiertas o, quizás, siempre doleran con un ronroneo suave y eterno cada vez que nuestros recuerdos las traigan desde el olvido.
El mar , sólo es así en invierno, cuando aún puedes compartir contigo mismo unos metros de soledad. Cuando las gaviotas no se esconden mar adentro y se enfrentan orgullosas a los que violamos su espacio vigilantes en el cielo. El mar sólo es así cuando lo único que altera su cadencia es el balanceo brevísimo de una barca pequeña de pescadores que pacientemente esperan que el silencio de unas aguas demasiado alteradas les den lo suficiente para vivir.
Esta mañana oscura de otoño en que mirando al cielo uno entiende que la naturaleza nos acecha la mayoría de las veces que se manifista pura en esencia, me he levantado con la necesidad enfermiza de salir al mar y respirarlo y sentirlo...pero hoy está algo lejos así que me siento a escribir y a recordarlo a través de sus sensaciones. Casi consigo olerlo con la misma exactitud que si estuviese a pocos metros y casi me salpican las gotitas con las que la brisa demasiado enérgica a veces golpea mi piel. Pero no es lo mismo, así que seguramente me escape de nuevo , a pesar de los kilómetro y del tiempo, unos minutos para respirar.

Buen dia Biznaga marinera!
Creo que tú y yo si tenemos pendiente ese momento junto al mar.
Recordar es volver a vivir..
Anda y vive... vive y recuerda... recuerda y los recuerdos viviran en tu vida...
saludoz....
P.D. me gustan sus post los he leido todos...!