Hace unos años pensaba que la felicidad era un estado continuo de perpetua ingravidez, pero poco a poco fui entendiendo que la felicidad era otra cosa. Mi amiga M. insistía siempre en que la felicidad reside en pequeños detalles que nos llevan a deliciosas y secretas sonrisas, detalles que pueden estar escondidos, como dioses detrás de las pequeñas cosas.
Hace unos días estaba en el trabajo escondida detrás de decenas de papeles y del portátil intentando reconciliarme con mi parte burócrata y de repente un compañero se me acerca, me quita el pelo de la cara y me dice: ¿Te vienes a desayunar? Me he acostumbrado a tomarme el café frente a esa preciosa sonrisa”. Me encantó ese comentario y se lo agradecí enormemente aunque no me fuese a tomar ese café pues este año tengo el firme propósito de no encariñarme demasiado con nadie porque después nadie resulta ser lo que parece ni siquiera yo misma. Pero ese detalle me tuvo todo el día con una medio mueca de sonrisa… ¡ya veis que tontería!
Por la noche me puse a pensar en lo que realmente nos hace felices: la sonrisa de mis hijas, dormir abrazada a mi chico( al menos hasta que me duermo), la llamada de un amigo que sólo desea escuchar tu voz y adivinar cómo estás, el té humeante delante de los ojos de mi amiga M. mientras hablamos de lo divino y de lo humano una tarde de invierno, saber que los míos sobreviven de manera más o menos tranquila…Y pensando en ello me di cuenta que nada de eso se pagaba con dinero. Así que por esa noche y muchos días después me sentí enormemente afortunada y me percaté de lo mucho que perdemos el teimpo con las cosas que realmente no tienen ningún valor.
Y es que hay días en que uno necesita parase a pensar en lo que realmente merece la pena sin saber por qué, para que desaparezcan pequeños fantasmas. Quizás porque esos días pesan los recuerdos tristes, porque las circunstancias nos vencen por un segundo, porque algunos amigos no son lo que creíamos, porque el cielo es más gris de lo esperado…¿qué se yo?. Quizás porque simplemente es otoño y llueve un poco más de lo normal.

Estoy de acuerdo con M. la felicidad es una suma de pequeños detalles.
Un beso para las dos.
Totalmente de acuerdo, además estos días he estado comentando algo parecido en mi blog.
La felicidad está en los pequeños detalles, en momentos especiales, en sonrisas, en palabras dulces... A veces nos olvidamos de prestarles atención, pero están ahí, cada día.
Un beso!!
También creo que la felicidad está en las cosas pequeñas y que el que se empeña en hallar la FELICIDAD, así, en mayúsuclas, se pierde muchas cosas en el camino...
Besos, guapísima!
Yo creo que unos de los secretos en no estar todo el dia buscando esa felicidad
Hay gente que se pasa la vida buscando estados que no existen.Mientras busca,los hace mas inaccesibles.Yo no se bien donde esta la felicidad,pero si se que se puede vivir sin ella,agradeciendo...
Buen dia
Yo también estoy completamente de acuerdo con que la felicidad está en las pequeñas cosas. Concretamente, en las pequeñas cosas de cada uno...
Me encantaría tomar té con tu amiga M. y contigo, seguro que aprendía mucho de vuestras conversaciones.
Un apunte: casi al final de tu post tienes escrito "perdemos el teimpo"... es tiempo.
:-)
Buenas reflexiones... y sabiendo que la felicidad son momentos dioses detrás de las pequeñas cosas, pues lo mejor es ser detallista porque así tendremos un panteón grande y feliz. Besos
a M. también le gusta mucho toma el té con su amiga E. y aunque llevo mucho tiempo alejada de los blogs... es que ahora no me apetece demasiado, estoy pasando una época de transición, será eso. Pues sigo pensando que la felicidad es la suma de momentos felices y a veces, son cosas tan simples como la que cuentas que te alegran el día... En fin, como se que andas muy cabreada por algunas cosas, no te agobies, que pronto organizamos un momento feliz otra vez, aunque éste que teniamos proyectado en Cordoba se haya chafado.
Un beso muy fuerte-.
Me alegra mucho leerte, Lee!
Besos!
es exactamente lo que pienso a veces nos la pasamos pensando en cosas que por lo general no valen la pena y asi es como pasan desapercibidas las cosas bellas que no veiamos con tanta claridad..
Saludoz desde Mexico...