Vaya, de nuevo delante de tanta pantalla en blanco. No sé, no acaba de gustarme esto de escribir con el teclado de un ordenador. Supongo que nunca me gustaron estas máquinas lo más mínimo, no me interesan, me aburren y no me provocan curiosidad ninguna pero me fascinan las posibilidades de comunicación que ofrece la Red.

Hace unos días me fui a Mojácar, es un lugar tranquilo y maravilloso donde aún en primavera puedes pasear prácticamente a solas por playas que aún no han sucumbido a la especulación. Allí , frente al mar, que es para mí lo que para otros es una iglesia a solas a la hora de meditar me puse a pensar. Hace semanas que no me encuentro fuerte debido a una estúpida anemia que no acaba de curarse, así que después de correr un poquito me senté en la arena a recuperar el aliento perdio. No tengo ni idea porque me vino a la cabeza como una especie de inventario de lo que habían supuesto los últimos cuatro años de mi vida...Parece mentira como , a veces, nos atascamos y dejamos de ser nosotros mismos, es increíble como de vez en cuando en la vida nos aferramos acosas que carecen de importancia, al menos, en nuestra vida aunque lo sean para otros. Viendo a mis hijas y a mi chico jugar en la arena, el mar detrás de ellos y mis amigos esperando en nuestra ciudad para pasar juntos esas tardes de café que tanto me gustan , comprendí que esa  era mi Arcadia, de la que sé, que inevitablemente tendré que huir de vez en cuando porque la huida, aunque fugaz, siempre ha formado parte de mi naturaleza.

A veces , nos pasamos la vida buscando un Santo Grial que después de muchos años comprendemos que siempre ha estado, en realidad, dentro de nosotros mismos. Creo que estos últimos años de mi vida han sido eso: mi búsqueda personal del Santo Grial que, al final, definitivamente está dentro de mí misma. Si la vida consiste en la búsqueda cosntante de calor, yo tengo de sobra cerca de mí. Estas vacaciones han sido como llegar a la meta, que paradójicamente marca, una nueva salida. ¡Gracias a Dios! cada segundo uno puede reinventarse a sí mismo. Admiro a aquellos que no se plantean nada más que seguir adelante pero me quedo definitivamente en la acera de aquellos que , de vez en cuando, miramos hacia atrás para no perdernos en el camino de ida. Me aburre la gente que vive una vida en las excusas y las obligaciones. Busacaba en el diccionario de mi vida un millón de sinónimos que los definieran y, pasando esas páginas, de repente me di cuenta que simplemente se quedaban atrás mientras yo corría, eso sí, siempre a contra corriente, que en definitiva es la forma más divertida de avnazar en la vida.

Campanilla